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¿Cómo son las heridas traumáticas que se atienden en las mutuas colaboradoras con la Seguridad Social?

heridas traumáticas en Umivale

Hay pocos estudios realizados sobre la epidemiología de las heridas traumáticas en el ámbito laboral. La mayoría de los relacionados con este tipo de accidentes se centran en aquellos más graves como traumatismos craneoencefálicos u otros que provocan incluso la muerte del accidentado.

Pero no debemos despreciar el dato ya que las heridas traumáticas se presentan en un gran porcentaje. Concretamente, en Umivale, representaron un 12,77% de las asistencias en 2016.  

Las mutuas en España colaboramos con la Seguridad Social curando a los trabajadores en caso de accidente de trabajo o enfermedad profesional y gestionando las prestaciones que por Ley les corresponden.

Esta colaboración nos obliga a aprovechar al máximo los recursos que tenemos a nuestra disposición para la recuperación e incorporación al puesto de trabajo de los pacientes de manera satisfactoria, lo antes posible, reduciendo así el absentismo por motivos de salud y los costes que esto supone para trabajador, empresario y sociedad.

Por tanto, cuánto mejor conozcamos las características de las heridas que nos vamos a encontrar y su tratamiento, antes podremos restablecer la salud de nuestros pacientes.

Durante el desarrollo de nuestro trabajo asistencial como enfermeros de Umivale, la patología traumatológica es la más habitual en nuestros centros, especialmente la de origen traumático, y en gran porcentaje las heridas. Es por ello que el personal de enfermería de mutuas se especializa en el tratamiento de este tipo de lesiones.

¿Quién las sufre en mayor cantidad?

Según el estudio realizado en Umivale, los datos muestran que el 73,3% de las personas trabajadoras que sufrieron una herida traumática tras un accidente de trabajo, fueron del sexo masculino frente a un 26,7% que fueron mujeres.

Si tenemos en cuenta el grupo de edad fue, para ambos sexos, el comprendido entre los 38 y 49 años. Además, un dato curioso, es que el día más complicado en cuanto a heridas traumáticas se refiere, resultó ser el miércoles y el mes en el que más accidentes de este tipo se produjeron fue el mes de mayo.

Del total de pacientes atendidos en nuestra mutua en 2016 por heridas traumáticas, únicamente precisaron baja laboral el 11,7% de las trabajadoras y trabajadores, con una media de 29 días de duración.

Sobre el sector empresarial con más afectados, indicar que la industria y el comercio acogen el 65% de las heridas traumáticas. Otros sectores afectados son hostelería, servicios, construcción, agricultura, ganadería y pesca y administración pública.

En todos los sectores, las heridas incisas son las más frecuentes excepto en la administración pública (donde se incluyen trabajadores de sanidad) que son las punzantes. En un segundo plano, se encuentran las quemaduras y abrasiones en trabajos de hostelería.

El cuanto al tipo de herida,  podemos observar que más de 50% son heridas incisas y se producen tras contacto con material cortante. Estos resultados son estadísticamente significativos y nos aportan información sobre el tipo de trabajo que realizan los pacientes.

Aunque los accidentes se producen en la industria, parte del trabajo se hace de forma manual. Esto confirma el origen multifactorial de los accidentes que pueden deberse a fallos humanos (falta de protección o descuidos), manejo o características de las herramientas de trabajo utilizadas (por ejemplo cuchillos grandes o mangos que se resbalan).

El resto de heridas que nos encontramos son contusas, punzantes y quemaduras. Por último las menos frecuentes: abrasiones, amputaciones o aplastamientos. El 92,5% son heridas simples que únicamente afectan a piel y tejido celular subcutáneo.

En cuanto al área lesionada, el 52,5% de las heridas se producen en los dedos de la mano, si añadimos las producidas en brazo, mano y muñeca, concluimos que el 81% de las heridas traumáticas se producen en el miembro superior.

Es muy importante, por tanto, conocer perfectamente la anatomía del miembro superior (sobre todo las manos) ya que tras la exploración debemos decidir cómo atendemos cada herida, con una sutura para cierre por primera intención, realizando una cicatrización dirigida en caso de quemaduras, abrasiones o heridas con pérdida de sustancia o derivamos al trabajador a un centro hospitalario (si trata de lesiones complejas).

La evolución fue favorable en el 92,5 % de los casos y las escasas complicaciones producidas fueron dehiscencia de la herida e infección. Esto nos muestra dónde debemos prestar más atención, centrándonos en detectar signos de infección de forma precoz e incidir en la formación continuada a los profesionales de enfermería para aplicar las mejores técnicas de sutura y tratamiento de heridas en general.

Juani Espinosa.- Responsable de Enfermería de Umivale

 

 

26/12/2019


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