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Nueva guía para evitar trastornos musculoesqueléticos en la industria cárnica

Guía trastornos musculoesqueléticos del sector cárnico

La iniciativa está centrada en analizar los factores de riesgo y proponer medidas preventivas y buenas prácticas entre los trabajadores de este sector

La carga física presente en los puestos de trabajo del sector cárnico es muy elevada. Los trabajadores de mataderos, salas de despiece, industrias elaboradas o almacenes frigoríficos, entre otros, manipulan cargas, adoptan posturas forzadas y mantenidas y realizan movimientos repetitivos. Acciones que pueden desembocar en trastornos musculoesqueléticos y que son diagnosticados como enfermedades profesionales o accidentes por sobreesfuerzo.

Por ello, hemos elaborado una guía orientada a analizar cuáles son esos factores de riesgo que se pueden evitar o minimizar en este tipo de sector, así como detallar una serie de recomendaciones ergonómicas para adaptar el trabajo a las capacidades y posibilidades del empleado de la industria cárnica.

Los trastornos musculoesqueléticos o TME son alteraciones inflamatorias o degenerativas del aparato locomotor, es decir, que afectan a músculos, tendones, esqueleto óseo, cartílagos, ligamentos, nervios y vasos sanguíneos.

“Las zonas más comunes son el cuello, la espalda, extremidades superiores y con menor frecuencia las inferiores, aparecen gradualmente tras largos periodos de exposición y se tratan en su mayoría como enfermedades profesionales. En la industria cárnica se localizan sobre todo en mano, muñeca, codo, brazo y hombro”, ha destacado el responsable de Prevención de Umivale, José Luis Cebrián.

En esta guía se identifican los principales factores de riesgo ergonómico en el sector cárnico como la manipulación manual de cargas (levantar, transportar o arrastrar grandes pesos de manera frecuente o que estén a diferentes alturas), las posturas forzadas (cuando una articulación del cuerpo deja su posición natural para llevarla a una situación extrema que provoca una sobrecarga o cuando la prolongación de una postura natural provoca esa misma sobrecarga), los movimientos repetitivos u otros factores como la exposición a vibraciones, cambios bruscos de temperaturas, niveles de ruido excesivos o aplicación de fuerzas en el uso de herramientas y equipos.

“Los TME pueden prevenirse o reducirse en gran medida si se cumple la normativa vigente en materia de prevención de riesgos laborales y se siguen las indicaciones sobre buenas prácticas”, apunta Cebrián. La empresa tiene la obligación de identificar y evaluar todos los riesgos de los puestos de trabajo por lo que este documento también identifica una serie de soluciones ergonómicas para rediseñar los puestos de trabajo, los equipos, herramientas y la organización del mismo.

Así, los medios técnicos que se pueden implantar para evitar el manejo manual de cargas o posturas forzadas son los sistemas de raíles aéreos, sistemas de brazos o con ruedas, volteadores, transportadores de palets eléctricos, cintas transportadoras, mesas elevadoras, plataformas regulables en altura o ganchos de diferentes longitudes. Para evitar posturas forzadas en las manos la guía detalla una serie de herramientas de corte y cuchillos así como medidas preventivas para mejorar la posición en el trabajo como reposapiés o taburetes regulables.

El documento también incide en la importancia de la duración de las tareas, la realización de descansos programados y rotaciones de puesto, así como ejercicios físicos de estiramiento y la adecuada formación de los trabajadores. La guía se encuentra disponible aquí.

31/07/2019


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