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Publicamos un Código de Buenas Prácticas en el sector de la construcción

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El sector de la construcción en España lidera históricamente el índice de incidencia de accidentes laborales por delante de sectores como el de servicios, agrario y el industrial.

En 2018 el sector acumuló 69.420 accidentes de trabajo con baja en jornada (excluye los accidentes in itinere) según datos del Ministerio de Trabajo. Desde 2013 esa cifra de accidentes se ha incrementado un 65,3%.

Según las mismas fuentes, desde el año 2013 al 2018 el índice de incidencia en el sector ha aumentado un 32,5%, entendiendo por este el número de accidentes con baja sucedidos durante la jornada de trabajo por cada 100.000 trabajadores.

Por este motivo Umivale ha publicado un código de buenas prácticas en el sector de la construcción dentro de su plan de Promoción de la Seguridad y la Salud en el Trabajo. Un material de sensibilización que detalla cómo integrar la Prevención de Riesgos Laborales (PRL) en las obras de construcción para reducir la siniestralidad, cómo elaborar un Estudio y un Plan de Seguridad y Salud y medidas preventivas básicas en el sector.

“La construcción es uno de los sectores tradicionalmente más castigado por la siniestralidad laboral. Las obras de construcción de por sí son lugares de elevado riesgo, expuestas a cambios permanentes en las condiciones de trabajo y además puede darse la coyuntura de que concurran en el mismo lugar muchos trabajadores de distintas empresas subcontratistas”, ha destacado José Luis Cebrián, responsable de Prevención en Umivale. “Los principales tipos de accidentes en el sector son caídas a distinto nivel, atrapamientos, contactos eléctricos, atropellos y desplomes o caídas de cargas u objetos”, ha detallado.

En este documento se especifican los principales agentes intervinientes en las obras de construcción y las obligaciones legales del sector. “El 80% de los accidentes tienen sus causas en errores de organización, planificación y control. De ahí la importancia de integrar la prevención desde el proyecto, a través del Estudio de Seguridad y Salud y del posterior Plan de Seguridad elaborado en base al mismo, junto con la necesidad de que todas las personas implicadas lo conozcan”, alerta Cebrián.

 

¿Cómo integrar la Prevención de Riesgos Laborales en las obras de construcción?

Para reducir la siniestralidad laboral en la empresa y mejorar la productividad es necesario integrar la PRL en la estructura de la empresa y en la obra. “Por ello, antes de que la obra se lleve a efecto, se deben tener en cuenta los riesgos que puedan derivarse durante su ejecución y establecer tanto las medidas preventivas necesarias como los procedimientos seguros de trabajo”.  

El promotor debe nombrar un coordinador en materia de seguridad y salud que coordine las actividades de las distintas empresas que intervienen en la obra. El contratista debe designar al recurso preventivo para reforzar la integración de la prevención de riesgos laborales tanto en los procesos productivos como en todos los niveles jerárquicos. La colaboración de estas dos figuras dentro de la organización de la PRL es muy recomendable para lograr una integración eficaz de la prevención.

 

Medidas preventivas

El documento recoge también un capítulo destinado a medidas básicas como integrar la prevención dentro de la planificación general de la obra e informar a los trabajadores sobre los riesgos y las medidas de control. Vallar y señalizar la obra, crear accesos seguros, establecer procedimientos de emergencia y dotar la obra con instalaciones higiénicas y de descanso.

Formar a los trabajadores para la utilización de los equipos y maquinarias específicos, la utilización de equipos de protección personal o la instalación de medidas de protección para evitar caídas en altura, entre otros.

09/03/2020


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