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Internet en la salud y en la enfermedad. Un usuario empoderado (Parte II)

internet y salud

Internet es una "fuente de información" para el paciente que debe tratar con mucho cuidado. El Observatorio Nacional de las Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información (ONTSI) destaca que tan solo 21,5% de los ciudadanos serían pacientes de los denominados “empoderados” o “expertos”.

Estos son aquellos que se forman e informan sobre salud y, por tanto, conocen en profundidad cuál es su estado de salud o enfermedad, poseen el control y son partícipes en la toma de decisiones de manera coordinada con los profesionales sanitarios.

Por ello, se han sugerido pautas referenciales que sirvan de guía a la hora de consultar fuentes de información digitales, de las cuales se mencionan las más estandarizadas hasta la fecha:

1. Buscar y priorizar la información en sitios de confianza (instituciones y autores reconocidos y corroborables): buscar y seleccionar la información sobre salud en fuentes cuyos contenidos hayan sido redactados por instituciones/personas expertas en el tema, como por ejemplo organismos públicos y/o científicos (de preferencia sin fines o intereses de por medio, es decir objetivos e imparciales) de salud del ámbito nacional e internacional reconocidos, universidades, especialistas de renombre y referencia en el campo de saber consultado, asociaciones especializadas, entre otras.

Comprobar que las mismas sean oficiales y corroborables porque en el mundo mayoritariamente anónimo de internet cualquiera puede ser lo que elija ser. Más adelante, se presenta una selección con algunas de las más reconocidas a nivel internacional y nacional hasta la fecha.

2. Abordar la información de forma contextualizada y discriminativa, es decir con sentido común, lógica y objetivamente: consultar información que esté debidamente referenciada y sustentada por especialistas y/o la bibliografía respectiva a cada caso. Leer atentamente y en totalidad, pues dejar a medias puede generar nuevas e infundamentadas dudas.

Un detalle importante de los prospectos farmacológicos y de algunas fuentes es saber que incluyen todo, esto quiere decir que hasta el efecto adverso o complicación más remota asociada a un producto estará allí.

Por ello, es importante contextualizar ya que si no se hace, algunos de estos medios pueden terminar siendo peor remedio que la misma enfermedad, por lo cual es mejor no asustarse ante ellos y más bien ocuparse en subsanar dudas con su sanitario de referencia.

3. Asegurarse que la información a la que se accede se adapta a su realidad y necesidad (coherencia en tiempo, espacio y persona): verificar que la información sea actualizada (se recomienda preferir artículos de menos de 5 años de antigüedad), adaptada a su entorno (se sugiere primero el uso de páginas pertenecientes a la Unión Europea) y en la medida de lo posible a su realidad individual como paciente (edad, idioma, nivel formativo, estado de salud, entre otras).

4. Contrastación crítica: revisa al menos 2 fuentes diferentes para tener una mejor y más completa perspectiva y entendimiento de la información valorada.

5. Su "gold standard" (patrón de oro) debe siempre seguir siendo su médico: de último pero no menos importante, ante cualquier duda o para contrastar información, el médico debe seguir siendo el principal parámetro de referencia. Es recomendable solicitar de él asesoramiento sobre fuentes de confianza para consultar.

Y si la duda que le surge es respecto a su médico, siempre es mejor una segunda opinión de otro sanitario antes que internet.

Entre los sanitarios y creadores de contenidos se debe recalcar la importancia de adecuar los mismos a las capacidades y entendimiento del publico receptor. Por lo cual es importante enfocarse en la comprensibilidad, para ello se sugiere evitar un vocabulario muy técnico/científico que pueda llegar a ser complejo. Tratar de hacer el contenido "ameno", fluido y conciso (evitando frases complejas y/o largas) minimiza el desaliento y las distracciones por parte del espectador.

 

Autor: Fadi Adel Wahab El Fatairi, médico de Umivale

Fuentes:

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3. BLÁZQUEZ BARBA, MINERVA, y col. Uso de Internet por los Adolescentes en la Búsqueda de Información. Atención Primaria. Volume 50, Issue 9, November 2018, Pages 547-552.

4. DRAFT DIGITAL. La Internet de las Cosas (IOT) y su Uso en el Sector de la Salud. 2018.

5. DOCTORALIA. Informe Doctoralia sobre Salud e Internet. 2015.

6. GARCÍA MORENO, PALOMA. Cinco Días: Las Webs Médicas Más Fiables para las Consultas Sanitarias. 2016.

7. IAB - IAB SPAIN. Estudio Anual Redes Sociales 2018.

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9. OBSERVATORIO NACIONAL DE LAS TELECOMUNICACIONES Y DE LA SOCIEDAD DE LA INFORMACIÓN (ONTSI). Estudio sobre Opiniones y Expectativas de los Ciudadanos sobre el Uso y la Aplicación de las TI en el Ámbito Sanitario Edición 2015. Los Pacientes y la e-Sanidad.

10. MARTÍNEZ TÉBAR, LAURA (EFE SALUD). Informarse con Rigor sobre Salud en Internet: Así es el Paciente Experto. 2018.

11. SAN NORBERTO, ENRIQUE M., y col. Calidad de la Información Disponible en Internet sobre el Aneurisma de Aorta y su Tratamiento Endovascular. Rev Esp Cardiol. 2011; 64:869-75-Vol.64,Núm.10.

12. SANZ, ELENA. Diario El Mundo: El Peligro del Doctor Google: Falla Dos de Cada Tres Veces. 2017.

31/07/2019


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