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Internet en la salud y en la enfermedad

Internet nuevas tecnologías

Todos, de manera directa (por condición propia) y/o indirecta (por la de algún familiar o conocido) tratamos de una forma u otra con temas relacionados con la salud, casi a diario, por lo cual, el que se presenten dudas e inquietudes sobre un médico con un lenguaje tan técnico y desconocido en gran medida, es lo normal. Por lo anterior es más que obvio el esperar que las personas busquen subsanar las inquietudes, y cada vez más, estas se canalizan a través de internet - la fuente de información más ampliamente extendida - y desde la palma de nuestras manos por medio de los “smartphones”.

Y es que el uso de la tecnología e internet está más estandarizado con el paso de los días, y consecuentemente a esto, las consultas sobre temas de salud por estos medios han ido, y seguirán, en aumento exponencial, estimándose que más del 70% de las personas ya lo hacen, y con relativa frecuencia.

La medicina, como muchos otros ámbitos de la vida, se ha visto revolucionada con los avances de la tecnología y en especial por el acceso casi universal que se tiene hoy en día a internet 3, 7. De modo que decir que la medicina para el paciente y los sanitarios tiene un antes y un después a internet es ciencia cierta.

La Medicina Antes y Después de Internet

El antes se caracterizaba por ser la información más escasa, de un acceso más restringido, poco práctica o menos ajustada a las necesidades reales, y además en ocasiones costosa (enciclopedias y literatura no enfocada al paciente), teniendo el paciente una gran dependencia en sus sanitarios para poder satisfacer las distintas dudas que le surgen sobre temas de salud.

El ahora, en contraposición, presenta una problemática distinta, excesiva cantidad de información, y como en todo, la demasía se vuelve contraproducente, y más aún cuando muchas veces no es de la calidad adecuada o carece del contexto necesario para poder llegar a ser de utilidad.

Un ejemplo de ello es que podemos tener acceso en tan solo 0,37 segundos a aproximadamente 4.500.000 resultados de información si nos dispusiéramos a introducir la común condición médica “lumbalgia” en el motor de búsquedas más empleado a nivel mundial.

Lo no tan bueno de internet

Como se puede intuir esto ofrece ventajas y desventajas que son cada vez más palpables. Las principales desventajas se deben, irónicamente, a que mal empleada puede ser más una fuente de desinformación que de información, debido a la gran variabilidad en la calidad de los contenidos, que puede llevar a confusiones, falsas expectativas (positivas o negativas, debido principalmente a comentarios y opiniones sobre experiencias personales en redes sociales – la mayoría de quienes comparten, lamentablemente, suelen ser los casos con experiencias más desafortunadas), alteración en la relación médico-paciente, autodiagnóstico, demoras en la solicitud de asistencia sanitaria oportuna, automedicación y predisposición terapéuticas que pueden condicionar, erradamente, las expectativas sobre la atención a recibir por parte de los pacientes, según lo que han leído o escuchado en los diversos medios (incluido el boca-oído de toda la vida).

Lo cierto es que de esta vasta cantidad de información la gran mayoría no está acondicionada y personalizada para el paciente que accede a ella y, peor aún, es el hecho de que de muchas de estas fuentes se desconoce su legitimidad y veracidad, lo cual puede llevar a confusiones y alteraciones del proceso de atención sanitaria que se le presta a los pacientes.

Dr. Internet

De cada 10 españoles, más de 6 utilizan internet para informarse sobre temas salud según la última encuesta del Observatorio Nacional de las Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información (ONTSI). Al menos el 50% de ellos lo hace para buscar información sobre síntomas propios o de algún familiar. 47%, en búsqueda de tratamientos para sí mismo o un allegado. Y un porcentaje significativo acaba convenciéndose erróneamente de que sufre una enfermedad gravísima (conocidos como los “cibercondriacos”, los hipocondriacos de la red).

Ciertamente internet, la tecnología y en especial la inteligencia artificial (IA) que se sinergia a estas, se va refinando en medida importante así como sorprendente con el paso del tiempo. Son muchos los ejemplos de esto, por mencionar alguno, se cuenta con la aplicación móvil “Ada”, la cual básicamente es un médico de IA que a través de una serie de preguntas sobre signos y síntomas orienta hacia una posibilidad de diagnósticos. Aunque extraordinarios los avances, existe información alarmante respecto al uso de "médico" que ciertos usuarios les dan a internet, observándose en algunas referencias que esta fuente solo dio con el diagnóstico correcto en un 34% de los dictámenes, frente al 72% de acierto que alcanzaron en los mismos casos los facultativos.

La mejor cara de internet

Todo lo anterior no pretende decir que internet sea "malo", si no que como toda herramienta, y más cuando tantos factores interactúan e influyen en ella (edad y nivel sociocultural del paciente, conocimiento del usuario sobre el manejo del internet o las tecnologías, el tipo de uso que se le da, las fuentes consultadas, entre tantas otras), se debe saber cómo emplearse de la manera más adecuada posible para sacar no solo el mayor, sino también el mejor partido posible de ella.

Las ventajas de la búsqueda de información sobre salud por internet son múltiples, siendo las principales a destacar su accesibilidad actual, el ser rápida y práctica, la diversidad de la presentación de la información (escrita, audiovisual, y adaptada a diferentes idiomas, edades, niveles formativos y a dificultades sensoriales y/o neurocognitivas), la cantidad del contenido disponible (adecuada y certificada, claro está) y la actualización frecuente; los cuales ayudan a los pacientes a tomar decisiones sobre su salud de forma más informada, aumentando la autonomía y su conocimiento sobre la utilización apropiada de los servicios sanitarios, la formulación de preguntas específicas a los profesionales y reforzando los mensajes de promoción y prevención, la mayor adherencia a los tratamientos así como la mejora en la percepción de apoyo y acompañamiento sanitario y social.

Según el ONTSI, un número cada vez mayor de la población tiene más formación que antes sobre su estado de salud y participa activamente en la búsqueda de información y toma de decisiones sobre ella.

Consideraciones especiales

Es de tener en consideración que internet no discrimina y no suele estar adaptado o personalizado a quien la consulta, esta todo a disposición de todos. Esto hace que existan grupos poblacionales más "susceptibles" que otros. Dentro de estos destacan los grupos etarios de “riesgo”, los cuales siguen siendo los frecuentes, las edades ubicadas hacia los extremos de la vida.

Los adolescentes constituyen un grupo de población especialmente vulnerable a conductas de riesgo por, en general y según la edad y madurez individual, tener menor capacidad de discernimiento para juzgar la fiabilidad y la solidez científica de las fuentes de información a las cuales acceden y su mayor posibilidad de ser influenciados por parte de terceros (amigos, desconocidos y/o tendencias sociales).

Son la generación más cercana a internet y la perciben como una fuente de información más privada y anónima que la relación interpersonal cara a cara. Las redes sociales, por su rapidez, facilidad de acceso y gran cantidad de información, han sustituido en gran medida a la transmisión verbal de información que realizaban los apoyos sociales tradicionales, siendo frecuente el "auto-asesoramiento" en temas de salud más “incomodos”, como lo pueden ser los relacionados con la sexualidad (incluidas las enfermedades de transmisión sexual), reproducción y anticoncepción, drogas y medicación; los cuales por “vergüenza” y/o “miedo” se prefieren canalizar por estos medios.

El grupo contrario, tiene características un tanto inversas, y lo conforman los mayores de 40 años que no han crecido o han manejado de forma menos asidua las tecnologías e internet. Esto principalmente por carecer de los “filtros” del contenido “web” que otorga la experiencia emperica del usuario más regular, siendo más susceptibles a información de fuentes y páginas de menor grado de confianza.

Los principales temas de salud por los cuales se acude a consultar en internet son los relacionados con hábitos de vida saludable y estética (dietética, nutrición, actividad física y afines). Pero también temas de relativa complejidad como pueden serlo el cáncer (89,9%), adicciones (67,7%), enfermedades de transmisión sexual y VIH (49,6%), embarazo y anticoncepción (21,5%), enfermedades mentales (40%), enfermedades cardíacas y diabetes mellitus (53,6%), así como trastornos de la conducta alimentaria (39,3%).

 

Autor: Fadi Adel Wahab El Fatairi, médico de umivale

Fuentes:

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4. DRAFT DIGITAL. La Internet de las Cosas (IOT) y su Uso en el Sector de la Salud. 2018.

5. DOCTORALIA. Informe Doctoralia sobre Salud e Internet. 2015.

6. GARCÍA MORENO, PALOMA. Cinco Días: Las Webs Médicas Más Fiables para las Consultas Sanitarias. 2016.

7. IAB - IAB SPAIN. Estudio Anual Redes Sociales 2018.

8. MARÍN-TORRES V., y col. Internet como Fuente de Información sobre Salud en Pacientes de

Atención Primaria y su Influencia en la Relación Médico-Paciente. Rev. Méd. La Paz [Internet]. 2014; 20(1): 74-74.

9. OBSERVATORIO NACIONAL DE LAS TELECOMUNICACIONES Y DE LA SOCIEDAD DE LA INFORMACIÓN (ONTSI). Estudio sobre Opiniones y Expectativas de los Ciudadanos sobre el Uso y la Aplicación de las TI en el Ámbito Sanitario Edición 2015. Los Pacientes y la e-Sanidad.

10. MARTÍNEZ TÉBAR, LAURA (EFE SALUD). Informarse con Rigor sobre Salud en Internet: Así es el Paciente Experto. 2018.

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12. SANZ, ELENA. Diario El Mundo: El Peligro del Doctor Google: Falla Dos de Cada Tres Veces. 2017.

03/07/2019