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¿Influye el género en el comportamiento de las ausencias por motivos de salud?

Oficina hombre y mujer

¿Quiénes se ausentan más en el trabajo: los hombres o las mujeres? ¿Afecta el género al tipo de baja?

En este nuevo artículo, continuamos analizando los diversos factores que influyen en el indicador de la incapacidad temporal; hasta ahora hemos estudiado que, como fenómeno multivariable y complejo, el absentismo viene condicionado por factores generales como los ciclos económicos, pero también por características propias de la empresa como su tamaño, su ubicación territorial, el sector de actividad o la edad media de la plantilla.

Hoy vamos a abordar el fenómeno de las ausencias por motivos de salud desde la perspectiva de género.

Para ello, como venimos haciendo en las anteriores publicaciones, analizaremos este indicador, diferenciando si el motivo es por contingencia profesional (accidente de trabajo o enfermedad profesional) o común (accidente no laboral o enfermedad común), y teniendo en cuenta tanto la tasa de ausencias como la de incidencia (fuente: Memoria de actividades de Umivale 2018
 
Lo primero que nos llama la atención, y que estamos identificando en todas y cada una de las variables analizadas, es que sigue el aumento de la incapacidad temporal (IT)… y podemos confirmar que en cuestión de género sucede lo mismo. En ambos, se incrementa tanto la IT como la incidencia* y en las mujeres en mayor proporción (6,8% en ausencias y 9,1% en incidencia). En 2018, los totales en el género femenino han sido un 3,53% de ausencias y 34,5% de incidencia respecto a la media en Umivale (2,96% y 29,7%, respectivamente).ausencia por motivos de salud

Por tanto, aunque ya sabíamos que el absentismo continúa al alza, lo hace más en el colectivo de mujeres,  empeorando tanto la tasa de ausencias como la incidencia frente a 2017.

¿Y qué más observamos? ¿Quiénes sufren más accidentes y quiénes tienen las enfermedades más largas, los hombres o las mujeres?

Vamos a centrarnos primero en la incidencia analizándola por contingencias. 

En contingencia profesional (accidente de trabajo o enfermedad profesional), se observa claramente como los hombres tuvieron una mayor siniestralidad. Esto se puede explicar por el hecho de que son los hombres, tradicionalmente, a los se les han encomendado los trabajos con una mayor carga de peligrosidad y que, por tanto, provocan más accidentalidad. Por el contrario, las mujeres se han ido incorporando al mercado de trabajo en puestos de menor exigencia física, más centrados en el sector servicios o el manufacturero. 

En cambio, en contingencia común (enfermedad común o accidente no laboral) se produce la tendencia contraria: son las mujeres las que despuntan claramente, presentando más incidencia (10 puntos más) y mayor tasa de ausencias (40% más).

No podemos afirmar rotundamente nada al respecto, pero cuando surge el debate, en la mayoría de los casos, históricamente la mujer, es la que ante diversas situaciones (enfermedades de hijos, familiares, gestiones burocráticas, etc.) se ausenta del trabajo.

Es decir, que se da como algo “normal”, un supuesto “absentismo social”, que no está amparado por ninguna normativa y se da por bueno el recurrir a las ausencias para solventar un problema sin solución.

Paulatinamente, esta situación va cambiando a medida que se modifican los modelos de familia, el mercado de trabajo, el tipo de empleo, etc., apoyados además en políticas activas de discriminación positiva, planes de igualdad y la incorporación de políticas de conciliación.

 

¿Accidente o enfermedad?

Si atendemos a la tasa de ausencias, observamos la misma lógica: la duración de las bajas en contingencia profesional en los hombres son más largas y las enfermedades en las mujeres más duraderas. Y eso se debe a la misma razón antes expuesta: cuanto más graves son las consecuencias del accidente de trabajo más tiempo tardarán en reincorporarse a su puesto y ya hemos visto que, hasta la actualidad, ha sido el género masculino el que ha ocupado este tipo de trabajos (construcción, industria, transporte, etc).

Por el contrario, el género femenino es el que ha venido a ausentarse de su puesto de trabajo en el caso de que se desencadene una situación no prevista en el entorno familiar/social y ese conflicto entre trabajo-familia puede generar por un lado, la necesidad de ausentarse del trabajo para hacerle frente, y en algunos casos, situaciones de estrés cronificado por la doble carga que conllevan estas situaciones.

Pero como siempre decimos, el absentismo es un fenómeno complejo y multivariable y no podemos concluir que los accidentes de trabajo son “patrimonio exclusivo” del género masculino mientras que las mujeres son las que enferman más. Siempre debemos considerar todos los factores que intervienen en las ausencias por motivos de salud y que ya hemos ido analizando en anteriores reseñas.

Recordemos, como ya vimos, que el mercado de trabajo está cambiando constantemente en función de múltiples factores modulados por los ciclos económicos, la globalización, la mayor especialización, etc., y uno de ellos es la total incorporación de la mujer al mercado de trabajo, viniendo a ocupar puestos tradicionalmente masculinos.

Ante este nuevo escenario, la sociedad en general y las empresas en particular, deben adoptar políticas de igualdad y conciliación que garanticen esa plena incorporación de la mujer al mercado de trabajo, porque ello revertirá en la mejora del clima y, por ende, de la productividad y sostenibilidad de las empresas. 

Desde Umivale, en calidad de prescriptores de medidas que redunden en beneficio de la salud de nuestras empresas mutualistas, apostamos por abordar la gestión de la misma desde una perspectiva integral considerando la multiplicidad de factores que modulan este fenómeno y, teniendo en cuenta, la perspectiva de género como uno de ellos.

Conocemos múltiples y variadas buenas prácticas en este sentido, que están obteniendo buenos resultados. Si quieres conocerlas, ponte en contacto con tu gestor de salud de Umivale.
 

Gestión de Absentismo

 

 

* Número de bajas nuevas por cada 1000 trabajadores en relación con la plantilla media de una empresa.

 

01/06/2019


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