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Empieza la campaña antigripal. ¿Nos vacunamos?

vacuna gripe

La gripe es una enfermedad infecciosa aguda de las vías respiratorias causada por un virus. Entre sus características más importantes está su elevada capacidad de transmisión de una persona a otra. Se presenta generalmente en invierno y de una forma epidémica, es decir, que cada año nos enfrentamos a una temporada en la que puede producirse una gran actividad y circulación del virus de la gripe (predominantemente en los meses de noviembre a marzo).

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades​ (CDC) recomiendan la vacunación anual contra la gripe como el primer paso y el más eficaz para prevenir la enfermedad y ahora, más que nunca, es importante vacunarse.

Las vacunas contra la gripe no previenen la COVID-19, pero reducirán la carga de casos, hospitalizaciones y muertes a causa de gripe en el sistema asistencial y ayudarán a preservar los recursos para atender a las personas con COVID-19.

 

¿Quién se debe vacunar frente a la gripe? 

La vacunación se recomienda fundamentalmente para las personas con alto riesgo de sufrir complicaciones en caso de padecer la gripe y para las personas en contacto con estos grupos de alto riesgo ya que pueden transmitírsela.

Así, los grupos de población en los que se recomienda la vacunación antigripal, según recomendaciones aprobadas por la Comisión Nacional de Salud Pública, son los siguientes:

1. Personas de edad mayor o igual a 65 años, especialmente importante para los que conviven en instituciones cerradas.

2. Personas menores de 65 años que presentan un alto riesgo de complicaciones derivadas de la gripe:

• Niños/as (mayores de 6 meses) y adultos con enfermedades crónicas cardiovasculares (excluyendo hipertensión arterial aislada) o pulmonares, incluyendo displasia bronco-pulmonar, fibrosis quística y asma.

• Niños/as (mayores de 6 meses) y adultos con:

o Enfermedades metabólicas, incluida diabetes mellitus.

o Obesidad mórbida (índice de masa corporal ≥ 40 en adultos, ≥ 35 en adolescentes o ≥ 3 DS en la infancia).

o Insuficiencia renal.

o Hemoglobinopatías y anemias.

o Asplenia.

o Enfermedad hepática crónica.

o Enfermedades neuromusculares graves.

o Inmunosupresión, incluida la originada por la infección de VIH o por fármacos o en los receptores de trasplantes.

o Implante coclear o en espera del mismo.

o Trastornos y enfermedades que conllevan disfunción cognitiva: síndrome de Down, demencias y otras.

En este grupo se hará un especial énfasis en aquellas personas que precisen seguimiento médico periódico o que hayan sido hospitalizadas en el año precedente.

• Residentes en instituciones cerradas, de cualquier edad a partir de 6 meses, que padezcan procesos crónicos.

• Niños/as y adolescentes, de 6 meses a 18 años, que reciben tratamiento prolongado con ácido acetil salicílico, por la posibilidad de desarrollar un síndrome de Reye tras la gripe.

• Mujeres embarazadas en cualquier trimestre de gestación y mujeres durante el puerperio (hasta los 6 meses tras el parto y que no se hayan vacunado durante el embarazo).

3. Personas que pueden transmitir la gripe a aquellas que tienen un alto riesgo de presentar complicaciones:

•    Trabajadores de los centros sanitarios, tanto de atención primaria como especializada y hospitalaria; pública y privada. Se hará especial énfasis en aquellos profesionales que atienden a pacientes de algunos de los grupos de alto riesgo anteriormente descritos.

•    Personas que por su ocupación trabajan en instituciones geriátricas o en centros de atención a enfermos crónicos, especialmente los que tengan contacto continuo con personas vulnerables.

•    Personas que proporcionen cuidados domiciliarios a pacientes de alto riesgo o ancianos.

•    Personas que conviven en el hogar, incluidos niños/as, con otras que pertenecen a algunos de los grupos de alto riesgo, por su condición clínica especial (citados en el punto 2).

4. Otros grupos en los que se recomienda la vacunación:

• Personas que trabajan en servicios públicos esenciales, con especial énfasis en los siguientes subgrupos:

o Fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, con dependencia nacional, autonómica o local.

o Bomberos

o Servicios de protección civil.

o Personas que trabajan en los servicios de emergencia sanitarias.

o Trabajadores de instituciones penitenciarias y de otros centros de internamiento por resolución judicial.

• Personas que, por su ocupación, pueden estar en contacto con aves con sospecha o confirmación de infección por virus de gripe aviar altamente patogénico, especialmente

o    Las personas que están directamente involucradas en las tareas de control y erradicación de los brotes (destrucción de los animales muertos, limpieza y desinfección de las áreas infectadas).

o    Las personas que viven y/o trabajan en granjas de aves donde se han notificado brotes, o se sospecha su existencia.

Esta recomendación deberá actualizarse en función de las evidencias epidemiológicas sobre el patrón de presentación y difusión de la infección por virus de gripe aviar.

 

¿Quién no debe ser vacunado?

•    Las personas con alergia al huevo, con hipersensibilidad a las proteínas de huevo o que hayan tenido una reacción alérgica severa a una vacunación anterior con vacuna de la gripe.

•    Los niños menores de 6 meses. La mejor manera de protegerles de la gripe es la vacunación de la madre en el embarazo. La vacunación de la mujer embarazada es una prioridad de la OMS, además de evitar la gripe en la madre durante el embarazo, proporciona anticuerpos al feto para que esté protegido los primeros meses de vida, edad en que no se puede vacunar

•    Si se tiene una enfermedad aguda con fiebre alta debe esperarse hasta que esta situación remita.

 

¿Por qué hay que vacunarse cada año?

Los anticuerpos producidos en respuesta a la vacunación antigripal van disminuyendo con el tiempo y pueden no ser suficientes para garantizar la adecuada protección al año siguiente de la vacunación. Además, el proceso evolutivo normal del virus de la gripe incluye una serie de variaciones que suponen una diferencia respecto al virus inicial. La consecuencia de estas pequeñas variaciones es que la vacuna antigripal debe ser modificada anualmente adaptándola a las cepas que se estima circularán en cada temporada.

 

¿Cuándo se debe vacunar de la gripe?

La fecha de comienzo de la campaña vacunal viene determinada por la época en que habitualmente comienza a circular el virus, es decir en los meses de octubre-noviembre en el hemisferio norte y en el hemisferio sur en marzo-abril.

Por ello, en España, en todas las Comunidades Autónomas, las campañas de vacunación se iniciarán probablemente la primera semana de octubre.

 

¿Dónde hay que acudir a vacunarse?

Las personas incluidas en los grupos a los que se recomienda la vacunación, se les administrará la vacuna de forma gratuita a través del Servicio Público de Salud.

 

¿De qué está compuesta la vacuna de la gripe?

En base a los datos obtenidos de la vigilancia del virus de la gripe, la Organización Mundial de la Salud publica anualmente las recomendaciones sobre el contenido de la vacuna. Contiene tres o cuatro cepas de los virus que más probablemente circulen en invierno (conforme a los estudios epidemiológicos de los 6 meses previos en el hemisferio contrario).

La mayoría de las vacunas se fabrican a partir de virus cultivados en huevos embrionados de gallina que posteriormente son inactivados y fraccionados.

 

¿Es efectiva la vacuna de la gripe?

La mayor parte de los adultos desarrollan altos títulos de anticuerpos tras una dosis de vacuna. Estos anticuerpos únicamente son protectores frente a los virus de la gripe similares a los incluidos en la vacuna.

La capacidad protectora de la vacuna depende fundamentalmente de dos factores:

•    La edad y del estado de salud de la persona vacunada.

•    La similitud de los virus circulantes y los contenidos en la vacuna.

Cuando la coincidencia entre los virus circulantes y los que conforman la vacuna  es alta, ésta previene entre el 70 y el 90 % de la gripe en sujetos sanos menores de 65 años.

En personas mayores de 65 años y personas con enfermedades crónicas es efectiva en la prevención de complicaciones. Se pueden evitar un 50 a 60% de hospitalizaciones y el 80% de fallecimientos derivados de estas complicaciones. En estos grupos, la eficacia para prevenir la enfermedad es de un 30 a 40%, pero es importante tener en cuenta que, aunque se pueda adquirir la infección, la enfermedad será con mucha probabilidad menos grave si ha habido vacunación anterior.

 

¿Puedo contraer la gripe al recibir la vacuna?

No. Las vacunas están compuestas por virus inactivados y fraccionados.

 

¿Cuáles son los riesgos al recibir una vacuna de gripe?

El riesgo de que la vacuna antigripal cause un daño grave es extremadamente pequeño, sin embargo, como con cualquier medicamento puede dar lugar a reacciones serias.

El efecto secundario más frecuente tras la administración de la vacuna es escozor y/o dolor en el lugar de la inyección. Estas reacciones locales suelen durar menos de 48 horas y rara vez interfieren con la vida normal de los vacunados.

Las reacciones tales como fiebre, malestar o dolores musculares pueden aparecer tras la vacunación y son más frecuentes en niños de menos de 12 años y vacunados por primera vez. Estas reacciones se inician en las primeras 6-12 horas y suelen persistir 1-2 días.

 

Documento basado en las Recomendaciones aprobadas por la Comisión de Salud Pública el 5 de mayo de 2020 y en las publicaciones del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar social  del Gobierno de España.

Autor: Juani Espinosa, Coordinadora de Enfermería Dirección Médica de Umivale.

24/09/2020


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