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¿El ciclo económico condiciona la evolución del absentismo?

vídeo absentismo

¿Podemos afirmar que el absentismo aumenta a medida que la economía mejora? ¿Esta evolución es igual en la contingencia profesional y común? ¿Y en el colectivo de autónomos y de régimen general?

Hemos explicado en diversos artículos los distintos factores que tenemos identificados como influyentes en la tasa de incapacidad temporal (IT), como son los sectores de actividad, territorio y gestor sanitario, edad y género. Cerramos con éste, la serie de artículos dedicados a los factores que influyen en el absentismo estudiando los ciclos económicos.

¿Los periodos de recesión o los de bonanza, afectan a las ausencias al trabajo por motivos de salud? La respuesta es sí, y vamos a mostrarlo con los datos estadísticos de IT que tenemos y analizamos desde 2007.

Venimos advirtiendo que el absentismo es un fenómeno inevitable porque los accidentes ocurren y las personas enfermamos y, por tanto, no podemos esperar unas tasas de absentismo 0, ni siquiera con el mejor escenario económico, social y político posible.

A partir de esta premisa, vamos a analizar este fenómeno y su relación con los ciclos económicos, observando la siguiente gráfica, que recoge la evolución desde 2007 hasta 2018 del absentismo de la población protegida por Umivale.

 

Trabajadores por cuenta ajena

trabajadores y trabajadoras por cuenta ajenaLo primero que llama la atención a simple vista es que la tasa de absentismo presenta un comportamiento cíclico y evoluciona de forma inversa a la crisis, de modo que cuando se incrementó el paro, fruto de la recesión, decreció el absentismo.

Desde 2007, el absentismo se empieza a reducir año tras año, alcanzando su tasa más baja (2,18%), coincidiendo con el momento más álgido de la recesión en 2013, lo que supuso una reducción de las ausencias en el trabajo de un 36% respecto a 2007.

A partir del último trimestre de 2013, se empieza a notar pequeños avances en la economía, a mejorar las cifras de paro y, curiosamente, se produce la tendencia contraria: aumenta el absentismo, llegando en 2018 a empeorar un 36%, lo mismo que había disminuido de 2007 a 2013.

Pese a ello, a finales de 2018, todavía estamos por debajo un 13% respecto de 2007, ya que el accidente de trabajo continua un 46% por debajo mientras que, en la contingencia común, la diferencia ya es sólo de un 4%, y como la tendencia no es mejor, a fecha de cierre de este informe, ya hemos sobrepasado los datos previos a la crisis.

Por contingencias, observamos una reducción progresiva del absentismo en accidente de trabajo durante el período 2007-13 del 59% mientras en contingencia común la reducción fue del 30%.

 

¿Ha ocurrido lo mismo con los trabajadores autónomos?

En este colectivo de trabajadores, se produce la tendencia contraria: vemos que en el momento inicial de la crisis subió su absentismo un 15% de 2007 a 2009. En 2010, comienza a bajar anualmente a un ritmo superior al 5% hasta llegar al 2´78%, un 13% menos que en 2007.

Una cuestión más al respecto del absentismo de los autónomos, y que rompe los esquemas, es que siempre se dice que están hechos de una pasta especial y enferman menos, pero si observamos los datos, en los 4 años más crudos de la crisis (de 2008 a 2011), la tasa de absentismo del autónomo es superior al peor dato de toda la gráfica del trabajador por cuenta ajena.

 

Con lo visto hasta ahora, ¿hacia dónde evolucionará el absentismo?

Pues depende de ti, de lo que estés dispuesto a hacer en tu empresa. Recuerda que en nuestros artículos anteriores decíamos: a mayor tamaño de empresa más absentismo (pero hay muchas empresas muy grandes con buenos ratios), que hay más absentismo en determinadas provincias (pero sabemos de muchas empresas en esas provincias malas con buenos ratios), que las mujeres tienen más absentismo que los hombres (pero no siempre es así), etc. Por tanto, el ciclo económico en el que estemos, puede influir o no.

También va a depender de si haces cosas para evitar tener un problema de absentismo, porque conocemos muchas empresas donde esta evolución de la última década no ha sido la misma o, al menos, no han sufrido ese rebote tan tremendo de un +36% en sus tasas de IT.

Si no haces nada, lo más probable es que la tendencia te arrastre, porque la  economía española en 2018 continuó creciendo, resistiéndose a la desaceleración que están padeciendo parte de nuestros principales socios europeos.

Según datos del INE, respecto a 2017, aumentó el PIB (2,5%), el empleo (2,7%) y la afiliación a la SS (3,06%). Sin embargo, pese a esta evolución favorable de la economía española, los índices que miden la incidencia en la salud de los trabajadores del entorno laboral, como puede ser el absentismo, siguen subiendo.

En nuestro país, en 2018, trabajadores y trabajadoras perdieron el 3,81% de las horas debido a incapacidad temporal (un 6,6% más que en 2017 y un 41,1% respecto a 2013). En resumen, las ausencias laborales por motivos de salud, llamativamente, siguen creciendo por encima de la economía y del empleo.

Volvemos a tener unas cifras muy elevadas de ausencias laborales y, además, se incrementan año tras año de manera llamativa en contingencia común, contrastando con las contingencias profesionales que están en ratios de siniestralidad prácticamente al 50% de los de 2007.

De nuevo se repite la historia: el absentismo laboral como fenómeno social, económico y laboral, no cesa de escalar con la salida de la crisis económica y ello afecta muy negativamente en los costes para el sistema que siguen aumentando y que pagamos entre todos.

En esta evolución del absentismo en paralelo al ciclo económico han influido, fundamentalmente, dos razones; de un lado, el carácter voluntario de las ausencias al trabajo; en efecto, la decisión de coger o no la baja, al final, depende del trabajador y en esa decisión influyen, entre otros muchos factores, la situación económica y el miedo a perder el empleo. Pero, de otro es evidente, que este escenario actual es fruto de la ausencia o ineficacia de los medios de control y la necesidad de reformas estructurales en profundidad y políticas de conciliación que aborden este problema.

Mientras llegan estos cambios, las empresas verdaderamente comprometidas con la salud de sus trabajadores no pueden mantenerse de brazos cruzados y deben poner en marcha sus propias medidas internas encaminadas a incidir tanto en aspectos “operativos” de seguimiento y apoyo como en desarrollo de actividades formativas, herramientas de gestión, planteamiento de campañas de promoción de la salud, etc. En cualquier caso, la batería de medidas a implementar debe responder a la realidad concreta de la organización y resolver problemas específicos de las personas que la conforman.

Desde Umivale, ponemos a su disposición toda nuestra experiencia, acumulada durante nuestros más de 100 años, orientados a la gestión integral de la salud de las personas, para ayudar a las empresas mutualistas a optimizar la salud de uno de sus activos más importantes: sus trabajadores.

Gestión de Absentismo

 

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26/12/2019


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