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De fuera hacia dentro

De fuera hacia dentro

¿Sabías que las emociones no sólo funcionan de dentro hacia fuera? es posible cambiar nuestro estado de ánimo a través de manifestaciones externas como, por ejemplo, modificar nuestra postura corporal o con un gesto del rostro.

En esta ocasión Sandra Alonso, doctora en Psicología y Ciencias de la Salud de la mutua Umivale Activa, comparte con nosotros nuevas claves dentro del enfoque conductual para aprender a gestionar nuestro bienestar.

Forzar un estado emocional puede hacer que tu cerebro lo acabe recreando de verdad. Es lo que se conoce como neuronas espejo: se activan cuando yo hago algo y también cuando lo veo en otra persona. Es lo que ocurre cuando nos reímos pero también cuando vemos reír a alguien. Es más, el simple hecho de la representación mental de la risa puede modificar nuestro estado de ánimo.

Es la bidireccionalidad. Si estamos contentos, tenderemos a sonreír de una manera natural. Pero también ocurre al revés, si yo sonrío aunque no me sienta feliz y aguanto esa sonrisa entre 20 segundos y 2 minutos, mi estado de ánimo cambiará. Si además lo hacemos delante de un espejo es el mejor ejercicio que podemos hacer para cambiar nuestro sentir.

Nuestro lenguaje no verbal afecta a nuestro sistema nervioso. Si estamos tristes, lo reflejaremos con nuestra postura corporal. Taparse la cara con las manos, cruzar brazos, acurrucarnos, son mecanismos de protección porque nos sentimos débiles. Esto también es bidireccional. Si adoptamos esa posición encorvada, acurrucada, acabaremos sintiéndonos así. Por el contrario, si adoptamos una posición erguida, cabeza alta, transmitimos una posición “de poder”.

Además, nuestra postura corporal no sólo influye en cómo nos ven los demás, sino también en cómo nos sentimos y cómo somos capaces de afrontar las situaciones. En este sentido, las disciplinas como el yoga o el tai chi facilitan el tratamiento de trastornos de ansiedad o depresión, actuando sobre la mente a través de adoptar posturas corporales.

Tenemos la posibilidad de usar esa bidireccionalidad y las neuronas espejo a nuestro favor. Las personas vitamina o las personas tóxicas son esto. Si nos rodeamos de gente tóxica, nos van a acabar contagiando en poco tiempo. Aprendamos a reconocer a las personas que nos hacen sentir bien, a las personas vitamina, y a rodearnos de la gente que nos interesa.

Este artículo forma parte de Escuela de Salud de Umivale Activa. Aquí encontrarás diferentes técnicas para gestionar nuestro estado del bienestar emocional en función del enfoque fisiológico, cognitivo y conductual. Un espacio para descubrir nuevas estrategias para conseguirlo.

 

 

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22/07/2022


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